
En los pueblos primitivos la enfermedad se consideraba como castigo de alguna divinidad o se creía resultado de romper un tabú o alguna regla sagrada para la tribu. Así pues tenemos que en los pueblos del antiguo Egipto, Mesopotamia, entre otros, la concepción de la enfermedad es mágica y por lo tanto el diagnóstico y el tratamiento también requieren medios y ritos mágicos.
En la actualidad este tipo de mentalidad primitiva aún persiste, pues es frecuente escuchar hablar de enfermedades causadas por "mal de ojo", "castigo divino" e incluso "posesiones demoníacas".
La enfermedad dejo de considerarse como un fenómeno sobrenatural con Hipócrates de Cos (460-332 a.C.) médico griego que vivió a finales del siglo V A.C.
Hipócrates afirma que la enfermedad se puede comprender ya que sus causas se encuentran en el ámbito de la naturaleza.
El desarrollo científico de los dos últimos siglos aventaja a todos los logros de los siglos anteriores juntos; sin embargo, estos no podrían haber sido posibles sin la visión humanista del Renacimiento, ni menos aún sin el naturalismo iniciado con los filósofos presocráticos.
En nuestros tiempos es común oír hablar de "medicinas alternativas" o "medicinas complementarias", de estas la más común es la homeopatía. Esta práctica nació en 1810, cuando el médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843) publicó la obra "Organon der Rationellen Heilkunde". En este voluminoso libro Hanneman presentó una explicación sobre el origen de las enfermedades y sobre la manera de curarlas, utilizando mecanismos similares a los que causan los males, de ahí el nombre "homeopatía" (curar con lo similar).
La homeopatía no incorporó los adelantos de la medicina de los siglos XIX y XX. Para Hahneman síntomas y enfermedad son la misma cosa. Hoy los médicos miran ésta última afirmación como un desatino, pues diferentes enfermedades pueden causar diarrea, pero según su origen el tratamiento será diferente. Tome el caso del cólera y la amebiasis. La primera se produce gracias a la bacteria Vibrio cholerae y la segunda por el protozoo Entamoeba histolytica. Aunque ambas enfermedades producen diarrea estas deben tratarse teniendo en cuenta el organismo patógeno que las generó. El bacilo que produce el cólera se puede combatir utilizando antibióticos como el cloranfenicol, la ampicilina y la tetraciclina, entre otros; las amebas patógenas se pueden combatir con secnidazol. En la medicina científica se formula un medicamento teniendo en cuenta las causas, no solo los síntomas, por esta forma de abordar los problemas de salud se puede decir que la homeopatía no ha llegado a la modernidad. ¿O preferiría que se tratará a un paciente de cólera con gotas que son casi agua destilada en su totalidad y no atacar el microorganismo que las generó?
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En la actualidad este tipo de mentalidad primitiva aún persiste, pues es frecuente escuchar hablar de enfermedades causadas por "mal de ojo", "castigo divino" e incluso "posesiones demoníacas".
La enfermedad dejo de considerarse como un fenómeno sobrenatural con Hipócrates de Cos (460-332 a.C.) médico griego que vivió a finales del siglo V A.C.
Hipócrates afirma que la enfermedad se puede comprender ya que sus causas se encuentran en el ámbito de la naturaleza.
El desarrollo científico de los dos últimos siglos aventaja a todos los logros de los siglos anteriores juntos; sin embargo, estos no podrían haber sido posibles sin la visión humanista del Renacimiento, ni menos aún sin el naturalismo iniciado con los filósofos presocráticos.
En nuestros tiempos es común oír hablar de "medicinas alternativas" o "medicinas complementarias", de estas la más común es la homeopatía. Esta práctica nació en 1810, cuando el médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843) publicó la obra "Organon der Rationellen Heilkunde". En este voluminoso libro Hanneman presentó una explicación sobre el origen de las enfermedades y sobre la manera de curarlas, utilizando mecanismos similares a los que causan los males, de ahí el nombre "homeopatía" (curar con lo similar).
La homeopatía no incorporó los adelantos de la medicina de los siglos XIX y XX. Para Hahneman síntomas y enfermedad son la misma cosa. Hoy los médicos miran ésta última afirmación como un desatino, pues diferentes enfermedades pueden causar diarrea, pero según su origen el tratamiento será diferente. Tome el caso del cólera y la amebiasis. La primera se produce gracias a la bacteria Vibrio cholerae y la segunda por el protozoo Entamoeba histolytica. Aunque ambas enfermedades producen diarrea estas deben tratarse teniendo en cuenta el organismo patógeno que las generó. El bacilo que produce el cólera se puede combatir utilizando antibióticos como el cloranfenicol, la ampicilina y la tetraciclina, entre otros; las amebas patógenas se pueden combatir con secnidazol. En la medicina científica se formula un medicamento teniendo en cuenta las causas, no solo los síntomas, por esta forma de abordar los problemas de salud se puede decir que la homeopatía no ha llegado a la modernidad. ¿O preferiría que se tratará a un paciente de cólera con gotas que son casi agua destilada en su totalidad y no atacar el microorganismo que las generó?
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