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La Ciudad de México se baja del auto.



“Queremos convencer a la gente de que camine y pasee, aproveche un domingo de sol con su familia o conviva con los vecinos en los jardines”. Quien habla no es algún funcionario de salud de México, sino la encargada de promover la venta de un nuevo conjunto de departamentos, junto a la exclusiva zona de Polanco en la Ciudad de México. María Ruiz, directora territorial para el DF de la española Grupo LAR, explica que esta constructora quiere atender un nuevo nicho de mercado, el de los clasemedieros que ya no quieren pasar horas en el coche y prefieren vivir cerca del trabajo a cambio de no tener una casa con jardín.
LAR construye junto a Polanco el conjunto Polárea, en 66,000 metros cuadrados, con 200,000 metros cuadrados construidos de oficinas y otro tanto y más para vivienda. La idea es atraer a esos departamentos a los ejecutivos que trabajen en las nuevas oficinas o en las industrias cercanas. Y bajarlos del auto. “Por eso, el mensaje de la campaña es ‘eres más feliz si te gusta donde vives’, si no tardas seis horas en ir y volver de tu trabajo”, comenta Ruiz, “le apostamos a una reconversión de los hábitos”.
El conjunto se construirá a lo largo de 10 años, pero los primeros departamentos podrían estar listos en 2010, con precios que se ubicarán a la mitad de los que hay en la zona: por un lado está la colonia más cara de la ciudad, donde el metro cuadrado puede llegar a 4,000 dólares, y por otro está un área popular.
Probablemente sean más caros que los que consiguió, no muy lejos de ahí, Carmen González, una maestra jubilada de 54 años, quien hace tres años compró un departamento de 75 metros cuadrados en 1.1 millones de pesos. “Soy enemiga de las distancias, no me gusta manejar. A mi trabajo desde mi casa hacía 15 minutos máximo”, apunta. Al dejar su empleo como profesora buscó algo cercano a un nuevo trabajo de tiempo parcial y a la casa de sus papás, en la colonia Clavería.
Su nueva casa está en un conjunto de 600 departamentos, con áreas verdes, asadores, juegos infantiles, gimnasio y alberca. Con un mantenimiento de 1,200 pesos mensuales puede disfrutar de las áreas comunes limpias y en buen estado. “Pensábamos que la alberca iba a ser como Oaxtepec de llena, pero la hemos podido disfrutar”. Ella, por ejemplo, va a nadar a las nueve de la mañana –a las seis no, porque era la única mujer entre varios hombres– y la alberca es utilizada para clases de natación en la tarde. En el gimnasio hay clases de aeróbicos y de baile para las señoras.
González ya prueba algo de la convivencia que promete LAR. Según María Ruiz, en Polárea habrá 40,000 metros cuadrados de áreas verdes, no bardeadas –aunque sí vigiladas–, para mejorar la calidad de vida de la zona, y no sólo de quienes compran ahí un departamento. Reconoce que eso implica romper con la resistencia de la clase media mexicana a convivir en jardines públicos. “No es que les dejaran de gustar los espacios públicos, nos obligaron a que no nos gustasen, por temas como la inseguridad... Pero queremos recuperar la vida que tuvo México con este clima maravilloso”, dice Ruiz.
Será un trabajo lento. González disfruta la convivencia con los vecinos. Los mal portados se han ido educando con las llamadas de atención de la comunidad, asegura, y se pueden disfrutar las áreas comunes. Pero salir a caminar por el barrio cercano (Anáhuac) todavía es un reto, por la fama de inseguro que tiene. Manejar por las calles aledañas tampoco es un paseo, con una infraestructura de avenidas que no ha crecido.
González espera que la construcción del conjunto Pórtika Polanco (de mayor poder adquisitivo) y del nuevo fraccionamiento en lo que antes ocupaba la Chrysler mejore su zona.
En el otro extremo de Polanco, Polárea se sumará a un conjunto de 60,000 metros cuadrados de oficinas, en Antara, un proyecto de Javier Sordo Madaleno y el fondo de capital Walton Street; y a otro conjunto de departamentos que construye Grupo Carso, en la misma área donde la empresa de Carlos Slim establecerá sus oficinas corporativas. “Va a ser un destino importante para oficinas en el país”, dice Sandor Valner, director de Walton Street para México, quien estima que la vivienda que se venderá estará entre 1.5 y 3 millones de pesos, precios accesibles para la clase media.
“Hay que educar a la gente a hacer vida más cerca de su casa”, opina Gabriel Holschneider, quien construye un edificio de vivienda en la calle Arquímedes, de Polanco, para atender a la demanda de jóvenes parejas que quieren vivir cerca de su trabajo. “Ya se rebasó la capacidad de tener un buen transporte público que conecte a la ciudad, eso no va a ocurrir, la gente tiene que aprender a que si vive en Interlomas debe encontrar un trabajo en Interlomas o cerca”.
La zona céntrica del DF parece renacer. Y tal vez la clase media vuelva a caminar.

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