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Lo que cabe en ocho metros cuadrados

Convocatoria de Ciudad para Todos

Chapultepec sirvió de ejemplo de que las calles no son solo para los autos. El propósito de la manifestación, la recuperación de espacios públicos.
Hamacas, ajedrez, día de campo, de todo hubo en la avenida.

En ocho metros cuadrados se puede hacer algo más que estacionar un auto. Por ejemplo, tender una manta en la sombra de un árbol y sentarse a jugar cartas, acoplar una sombrilla de playa en el asfalto y acomodarse para leer, jugar pelota, colocar una mesa y comer, desdoblar un camastro y tomar el sol. Esto se hizo ayer en un carril de avenida Chapultepec. Varios ciudadanos, unos de organismos civiles y otros no, comenzaron a ocupar un carril extremo con sus sets veraniegos: “Queremos dar el mensaje de que el espacio público puede usarse de otra forma”, dijo Mario Delgado, tendido en un sillón.

Chapultepec no se colapsó ni hubo respingos de los automovilistas. Dos ciclopolicías llegaron, vieron y decidieron irse, no había nada que reprenderles (el espacio público es de todos). Los que iban a pie decían: “¡Bien, bien, bien!”. Los automovilistas de los carriles contrarios observaban y asentían con la cabeza, se despistaban viendo la verbena, mientras corría la luz verde del semáforo.

“Últimos espacios disponibles”, decía un letrero clavado en una maceta. ¿Para qué sirve que hagan esto? “Para que la gente se pregunte qué hacen ahí. Este es el medio [ocupar el espacio público], la consecuencia es que se enteren que está prohibido estacionarse”, explica Antonio Vaca. El carril extremo de Chapultepec (norte-sur) es de circulación, sin embargo no se respeta y cualquier día de la semana hay coches estacionados, incuso en los pasos peatonales, sobre la banqueta e invadiendo rampas.

¿Entones quieren que se respete el carril para la circulación de los coches? “Simplemente que el espacio público se puede usar de otra manera. Ya de entrada el paisaje es diferente”, insiste Mario. A su lado, Ana Paola recuerda: “En ocho metros cuadrados se pueden hacer otras muchas cosas”.

Donde cabe un coche caben muchos escenarios. Esto cupo en una cuadra: 1) Tres amigos juegan basta sobre una sala improvisada con tapetes y una mesa de centro. 2) Tres amigos comen lonches que encargaron de la esquina. 3) Una pareja llegó con su hielera y una gran sombrilla de colores. 4) Un paraguas clavado a la parrilla de una bici les hace sombra a un grupo que juega lotería. 5) Un joven se mece en la hamaca que amarró entre dos árboles y junto a él dos chicas se acostaron sobre una colchoneta a ver fotos. 6) Un joven tendió un pedazo de pasto sintético, puso una maceta con flores, sobre un baúl un libro y se acostó a leer una revista. 7) El asesor de un político desenrolló una frazada en la sombra de un árbol y se puso a subrayar unos apuntes. 8) Una chica jugaba con una pelota. 9) Los autos estacionados en la banqueta de la librería del Fondo de Cultura Económica invadían todo el espacio público. 10) Dentro de una casa de campaña varias amigas chismeaban. 11) La mesa con galletas y jugo para todos. 12) Un grupo de ciclistas urbanos hablaban de un taller de vías ciclistas al que habían asistido en la mañana. 13) Dos amigos jugaban ajedrez. 14) Un coche estacionado. 15) Otro más, pero invadiendo el paso peatonal.

Era mediodía y la fila seguía creciendo. Esta vez fue mostrar lo que se puede hacer en ocho metros cuadrados, algo más ocurrirá.

Publicado en Público por Patricia Martínez.

En La jornada

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