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Derecho a la vivienda, derecho a la ciudad

Por Carme Miralles-Guasch

La vivienda es uno de los temas principales para la vida de muchos ciudadanos y es uno de los pilares de la economía de un país. Sin embargo, la vivienda no es la ciudad, porque no es un conjunto de edificios situados uno al lado de otro, con más o menos espacio intermedio. Esto sería una zona urbanizada, pero no una ciudad.

Y si en una época de crisis nos planteamos nuestro modelo inmobiliario, la proporción entre compra y alquiler, los valores del mercado de la vivienda, su financiación, etc., también es interesante e incluso necesario el replanteamiento de la ciudad –y con ella la vivienda– no solo como parte del sistema económico o del ciclo vital de las personas, sino como parte fundamental del hecho urbano y de la calidad de vida de sus ciudadanos.

Existe el derecho a una vivienda digna, la Constitución española lo reconoce, pero también existe el derecho a la ciudad como nos decía, hace ya algunos años, el sociólogo francés Lefrebvre. Y este no sólo esta relacionado con la vivienda sino también con el trabajo, con las actividades de ocio, la cultura, la formación. Y con variables menos tangibles pero cada vez más importantes como la seguridad, el capital social, el paisaje, el sentido de pertenencia…

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