En 1986, los votantes de San Francisco rechazaron el plan de la Junta de Supervisores para derribar el freeway Embarcadero, después de una enorme campaña donde la oposición, dijo una y otra vez que suprimir la autopista podría causar parálisis en el tráfico. En aquel momento, parecía que la votación de esta iniciativa mató la propuesta de eliminación del segundo piso. La gente que confiaba en que San Francisco seguiría el ejemplo de Portland, creando un movimiento nacional para eliminar las autopistas urbanas, parecía haber perdido. Pero en 1989, el terremoto de Loma Prieta que dañó la autopista Embarcadero y otras autopistas en el área de la bahía reabrió el debate sobre si la ciudad debía quitar definitivamente o reparar esta autopista. Esta vez, los oponentes no podrían usar tácticas de miedo. Embarcadero fue cerrada después del terremoto, y hubo algunos congestionamientos temporales de tráfico, pero para cuando la ciudad tomaría la nueva decisión sobre la autopista, el tráfico ya...