Si todos los días padecemos los problemas de movilidad que tiene Guadalajara, los días previos a Navidad, la locura se multiplica. Basta acercarse a algún centro comercial para obtener la certeza de que los tapatíos no somos precisamente los consumidores más responsables. Los centros comerciales se convierten año con año en imán de congestiones vehiculares. Los comerciantes han tratado por décadas tener la mayor cantidad posible de cajones de estacionamiento para supuestamente facilitar el acceso de sus clientes bajo la premisa consumista de no parking, no business. Sin embargo, las enormes moles de varios pisos y las grandes extensiones de terreno cubiertas de pavimento son cada año más insuficientes que el año anterior y ahora los centros comerciales compiten por ampliar sus áreas de parking para poder seguir garantizando algún espacio para su clientela. El mercado ha superado a las reglamentaciones municipales que exigen cajones mínimos de estacionamiento por metros cuadrados de esp...