Apenas empezarán las campañas políticas y con ellas las propuestas banales y electoreras en materia de movilidad. Una vez más, la promesa ya incumplida de Tren Ligero para Guadalajara volverá a protagonizar el escenario político. Pero llamémosle por su nombre, no es más que una propuesta de sexo sin amor, una mentira temporal encaminada a conquistar el voto ingenuo. Una administración estatal podría, en un periodo de seis años, lograr cuando mucho una línea y media de Tren Ligero, esto suponiendo que realiza una buena gestión y que cuenta con todo el apoyo de presidencia de la república. Y una línea y media con mucho no resuelve el déficit de transporte masivo que padece la ciudad. En el mismo periodo y con una carga presupuestal similar se podrían construir al menos 8 líneas de BRT que, con sistemas de transbordo y rutas alimentadoras inteligentes, sí transformarían de manera sustancial la manera en que la ciudad se mueve, otorgando una cobertura mucho mayor al usuario en un tiempo ra...