Ir al contenido principal

Nosotros



El modelo de vida individualista y egocéntrica que nos rige es poco propicio para la generación de acuerdos que nos beneficien a todos. Hacer perdurar un acuerdo colectivo implica anteponer el “nosotros” al egoísmo propio del “yo”, de lo contrario se corre el riesgo de aniquilar el acuerdo social que nos une.

Hoy, se reúne la comisión de tarifas, y vaya que revisar una tarifa para el transporte público puede ser un asunto complejo.

Por un lado el político en el poder buscará retener al mínimo la tarifa para evitar el golpeteo mediático que un aumento invariablemente ocasiona, por el otro, el político en oposición celebrará la posibilidad de ganar protagonismo defendiendo la causa simple y popular de una tarifa más baja. Pero los políticos jugarían sus cartas exactamente igual que el otro en la posición inversa, así que ellos pueden ser previsibles.

Para los transportistas también es relativamente sencillo, una tarifa más alta con menores compromisos de mejora de las unidades, o compromisos que a la larga se puedan omitir como ha sucedido tantas veces, significa simplemente elevar la rentabilidad.

La posición del usuario tampoco resulta difícil de entender. Una tarifa más baja resulta en un mejor rendimiento del cada vez más escaso dinero en el bolsillo y en casos extremos un alza puede significar una tragedia económica para el sector social más desprotegido.

Considerar la tarifa desde un criterio diferente, que ponga en el centro el interés de todos, incluidos aquellos que no son usuarios del transporte público, y que se plantee como objetivo transitar hacia una movilidad sustentable, pudiera en el mediano plazo generar mayores beneficios individuales que desde una óptica egocéntrica somos incapaces de ver.

No incrementar la tarifa ahuyentará las inversiones en la materia en un momento en el que la ciudad necesita mejorar significativamente el transporte público.

Una tarifa de 7 o 7.50 apenas absorberá el impacto de la inflación y dejará las cosas en el mismo lugar en el que estamos, complicando las mejoras necesarias como hasta ahora, y descansando gran parte de la responsabilidad de mejorar en el presupuesto público.

Una tarifa más alta, de 8 u 8.50 daría pie a obligar a los transportistas con mano dura a reinvertir nuestro dinero en mejoras sustanciales que propicien el incremento de viajes en transporte colectivo y reduzcan el tráfico y la congestión vehicular.  Sin embargo, un incremento así, descobijaría significativamente al sector social más desfavorecido e implicaría la estructuración de subsidios transparentes que protejan al usuario de menores ingresos.

Hay que decirlo, en la negociación de la tarifa, también está en juego la calidad del transporte que queremos para el futuro, la cantidad de autos que a diario invaden nuestras calles y el aire que, todos, respiramos.
Y un mejor transporte sería un atractor de más usuarios y por lo tanto más rentable. Y el político que logre estructurarlo obtendría la popularidad invencible que busca. Y el usuario sería, a mediano plazo, el más beneficiado. Y nosotros podríamos seguir construyendo el “nosotros”.


Originalmente publicado en Milenio diario.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Educar para el uso de la bicicleta

La bicicleta debería ser el medio de transporte por excelencia de los jóvenes entre 14 y 18 años. El vehículo, no es un juguete, sino un compañero que otorga libertad e independencia para movilizarse mientras hacen la transición a la vida adulta.
La bicicleta debería tener un puesto importante dentro de los 12 primeros años de la educación obligatoria. Deberíamos enseñar a los niños desde temprana edad que la bicicleta es un medio de transporte limpio, saludable y económico. Entrenarlos en el uso correcto de la bicicleta, de las leyes de tránsito, de la mecánica, de sus riesgos y como evitarlos, de sus deberes y derechos como conductores de un vehículo, y otorgarles los medios necesarios para que, llegado el momento, puedan transitar correctamente en calles junto a tráfico motorizado.
Este proceso educativo debería incluir ejemplos relacionados con la bicicleta en las clases de física, tecnología o civismo y debería enfatizar a la bicicleta como una alternativa verde en los cursos de na…

¿Como sería el mundo sin dios?

Alguien me invitó a hacer el ejercicio de imaginar como sería un mundo en el que sepamos que no hay dioses. Obviamente cualquier respuesta es puramente especulativa, porque no tenemos la posibilidad de ensayar universos con y sin dioses, de manera de verificar la diferencia. Pero pensé que la falta de un diseño premeditado, de un plan, de un ser todopoderoso que nos cuide, debería percibirse de alguna manera.

Concluí que un mundo sin dioses sería indiferente al dolor. La alegría, la tristeza, el goce o el sufrimiento de cualquier ser importarían solo a él, o como mucho a los que lo rodean, pero no afectarían a un universo sin inteligencia y por lo tanto indiferente a estas cuestiones. No habría nadie a quién pedir nada. Y los pedidos hechos a la nada no tendrían efecto. Orarle a cualquier dios o no hacerlo sería lo mismo porque no habría ningún dios escuchando. Sufrirían tanto ateos, como budistas, como judíos, como cristianos, como musulmanes, porque no habría nadie con poder para rep…

Pro-ana y pro-mia : ¿cómo saber?

La anorexia y la bulimia son enfermedades que pueden pasar desapercibidas por los padres o la familia de las enfermas. ¿Como saber si alguien que conoces es víctima de estas enfermedades?
Aqui se presentan algunas claves que pueden ayudar: La mayoria de las chicas anorexicas o bulimicas intentan comer cada vez menos o saltarse comidas con excusas. Tienen tendencia al autodesprecio y baja autoestima. Las bulimicas comen mucho a escondidas. Hay que poner especial atención en bailarinas, gimnastas, atletas, deportistas y modelos. En internet, Usan un lazo blanco virtual que colocan en las páginas que hacen, o lo pegan en las carpetas, como símbolo reivindicativo de su "estilo de vida" o como forma de reconocerse. Usan frases de apoyo entre ellas tipo: "nadie dijo que fuera fácil ser una princesa" Usan pulseras; las jovenes pro-ana (anoréxicas) se colocan una pulsera o cordón rojo en la muñeca izquierda, en ocasiones adornado con unas cuentas o piedrecitas rojas, las pro-mia, …