Por Eduardo Reyes y Juan Carlos Cornell para La Jornada de Jalisco . La construcción de nuestra sociedad con parámetros de justicia, democracia participativa y ejercicio de los derechos humanos, pasa por la indispensable cimentación de acuerdos entre grupos civiles organizados y la clase política representada por los partidos políticos. La complejidad de lograr estos acuerdos se basa en las formas tradicionales de la clase política para conformar sus equipos de trabajo, que son, en la práctica, quienes nos gobiernan. La escasa formación de cuadros de los partidos políticos que se vean involucrados en la solución concreta de problemas comunes y cotidianos de personas con rostro definido, con nombre y apellido, se intenta resolver con equipos de gobierno formados desde una lógica de lealtad personal, convirtiéndose en una vulgar repartición de cuotas de poder que faciliten el mantenimiento de orden y control de su mismo equipo de gobierno, propicien la complicidad y la ejecución de proy...