Por Felipeno. Cuando uno hace la transición en su propia forma de movilidad dejando el auto estacionado para desplazarse en bicicleta, cambia no solo sus hábitos y forma de vida, sino también su manera de relacionarse con otros seres humanos. Cualquier ciclista urbano habitual aprende rápidamente la manera de mantenerse seguro en las calles, paradójicamente exhibiendo su propia fragilidad. El modo más seguro de circular entre autos y autobuses asesinos siempre es colocarse al frente del vehiculo automotor, retando un poco a la conciencia del conductor. El ciclista sabe soportar con paciencia el sonido de los claxon, las mentadas y los arrancones amenazantes de los conductores histéricos. El ciclista se sabe a si mismo trafico, usando la calle a la que tiene derecho, además sin contaminar y sin robar espacio a los demás. Anda sin prisa y antepone su propia seguridad sobre la prisa ficticia del automovilista. El reto siempre esta presente: ¿Pasarás por encima de mí? En Guadalajara los m...