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Nosotros

El modelo de vida individualista y egocéntrica que nos rige es poco propicio para la generación de acuerdos que nos beneficien a todos. Hacer perdurar un acuerdo colectivo implica anteponer el “nosotros” al egoísmo propio del “yo”, de lo contrario se corre el riesgo de aniquilar el acuerdo social que nos une. Hoy, se reúne la comisión de tarifas, y vaya que revisar una tarifa para el transporte público puede ser un asunto complejo. Por un lado el político en el poder buscará retener al mínimo la tarifa para evitar el golpeteo mediático que un aumento invariablemente ocasiona, por el otro, el político en oposición celebrará la posibilidad de ganar protagonismo defendiendo la causa simple y popular de una tarifa más baja. Pero los políticos jugarían sus cartas exactamente igual que el otro en la posición inversa, así que ellos pueden ser previsibles. Para los transportistas también es relativamente sencillo, una tarifa más alta con menores compromisos de me...

Caminar el barrio de Providencia

La forma más básica de movilidad que realizamos todos es caminar. Aunque hemos complicado con supuesto progreso la manera en que nos desplazamos y las razones por las que lo hacemos hasta convertir nuestra movilidad en el resultado de una enredadera de factores  -a veces hasta surrealistas- aún así, casi todo desplazamiento sigue incluyendo y dependiendo del acto básico de caminar. Transitar hacia una movilidad sustentable debe tener como punto de partida proveer las condiciones para estimular los viajes a pie. Si bien es difícil cruzar la ciudad caminando, no es tanto cuando se generan las condiciones de cercanía que permitan que los orígenes y destinos de la gente estén a una distancia alcanzable. Los barrios, todos, -incluidos esos que equivocadamente llamamos “colonias o fraccionamientos” por algún ímpetu publicitario de los años setentas- deben buscar tener centros de actividades con usos de suelo diversos que puedan proveer a los habitantes de lo...

A más cajones de estacionamiento, más caos

Es común que muchas personas piensen, tras batallar con conseguir un espacio donde estacionar su auto, que aumentar la disponibilidad de cajones de estacionamiento en una zona específica ayuda a resolver sus problemas de movilidad. Nada es más falso. El incremento de cajones para estacionar automóviles genera una oferta de espacio que ante una demanda desmedida de viajes suele incrementar el tráfico automotor, y aunque con dinero podemos crear tantos cajones como queramos al interior de edificios, no podemos aumentar la capacidad vial de las calles circundantes. Simplemente no podemos.  Aumentar la disponibilidad de cajones indiscriminadamente tiende a crear un caos vial en la zona. Más complicado aún en zonas con entornos patrimoniales y donde los distintos modos de transporte compiten por el uso de la calle, como el centro de la ciudad. Si bien es cierto que los promotores de Ciudad Creativa Digital han buscado alternativas de movilidad al uso del...

El valor necesario

Todo el mundo pareciera estar de acuerdo en que perpetuar el modelo de ciudad que impuso la modernidad podría acercarnos al límite de crisis ambientales y económicas que nadie puede decir con certeza qué tan graves podrían ser. De un par de décadas para acá las ciudades del mundo han buscado nuevos modelos urbanos que provoquen una mayor eficiencia en factores tan diferentes como el consumo energético, la dependencia económica, la convivencialidad o la felicidad de los habitantes. Guadalajara, la nuestra, no puede permitirse ser la excepción. Como cualquier ciudad del planeta, nuestra ciudad debe encontrar su propio modo de pensarse con base en los factores específicos locales y comparándose con experiencias exitosas en otras partes del mundo. Hoy sabemos que permitir mayores densidades habitacionales y usos de suelo mixtos reducen las distancias y hacen más eficientes los desplazamientos de personas y por lo tanto, más eficiente a la ciudad en térmi...

¿Por qué el casco ciclista no debe ser obligatorio?

Antes que nada es importante aclarar que el casco ciclista, con certificación de seguridad y usado apropiadamente, es un aditamento que en efecto protege la cabeza de posibles golpes de hasta cierta velocidad. Esta columna de ninguna manera sugiere que los ciclistas dejen de usar casco. No pretendo inmiscuirme en decisiones, que en todo caso, considero de índole personal.  Pero es diferente la recomendación de su uso, que la obligatoriedad por ley. Hacer que el casco sea obligatorio equivaldría a prohibir la circulación de un porcentaje de ciclistas que simplemente nunca usarán casco. Un casco certificado puede tener un costo mayor a la inmensa mayoría de las bicicletas en la ciudad, así que solo por condición social, a un sector importante de la población se le estaría complicando transitar en bici. Criminalizar a un ciclista sin casco podría, en caso de accidente con un vehículo automotor, convertirlo en responsable aún sin tener culpa alguna, solo por no usar un ...

Transformar la ciudad

No deberíamos reducir a la ciudad al espacio físico que alberga nuestras vidas, eso sería parcial. La ciudad implica a sus habitantes, sin habitantes no hay ciudad posible. Lo correcto sería definir a la ciudad como la serie de interrelaciones entre la sociedad que alberga y el espacio físico construido. Esa serie de interrelaciones sociales –y no los urbanistas o los políticos- son las que en realidad producen el espacio tangible. Y viceversa: el espacio físico construido delimita y condiciona la manera en que nos relacionamos e interactuamos socialmente. Transformar la ciudad, por una que favorezca condiciones de equidad, que propicie el diálogo democrático y la pertenencia, que permita la vida comunitaria, que otorgue seguridad a sus habitantes y por supuesto que cuide su propia sustentabilidad –es decir, que garantice su propia existencia en el futuro- pasa necesariamente por la transformación de las dos partes. Por entorno social tendríamos que entend...

La ciudad sin ti

No existen varitas que puedan transformar mágicamente nuestra ciudad en una ordenada, limpia, segura y sustentable.  Un proceso de cambio de paradigma necesariamente enfrenta todo el impulso que, por tradición, autoridad, o simple lógica desfasada, ha venido consolidando la ciudad que padecemos. Ese impulso incluye nuestros patrones de consumo, nuestras aspiraciones, la manera en que interactuamos unos con otros; la manera en la que, ya sea por permisividad o por decisión, hemos construido nuestros gobiernos. Hablando de movilidad, todo parece indicar que las condiciones están dadas para impulsar transformaciones importantes que deriven en una mejor ciudad para el futuro. Y no es que me sienta optimista: si uno suma las intenciones de ampliar la cobertura del tren ligero, de las líneas de autobuses de tránsito rápido y trolebuses, con la re-estructuración de rutas; más los anuncios de edificación de estaciones de intercambio multimodal en Guadalajara, la ...