En los próximos años, la humanidad entera estará inmersa en una gran crisis energética global, provocada por el choque frontal entre dos factores opuestos, uno social (crecimiento del consumo) y el otro físico-geológico (agotamiento de los recursos). Por un lado, tenemos a la veloz locomotora del consumo mundial de petróleo, que va en aumento en consonancia al crecimiento económico y por el otro, enfrentandose en sentido contrario, el rápido agotamiento de todos los "grandes" yacimientos de hidrocarburos del mundo y el desplome de los hallazgos de nuevos campos, que deriva en la perdida de capacidad de producción global de petróleo. El petróleo empieza a escasear, y esto es grave para la sociedad moderna, dado el enorme grado de dependencia de las actividades industriales y del transporte, a la energía fácil y barata. Todo lo que hoy hacemos, tiene un vínculo invisible al petróleo. Zapatos, llantas, fertilizantes, fuerza mecánica, combustible, transporte, alimentos, viajes, v...