Mockus, con un solo gesto atrevido, con unas nalgas blancas que nadie esperaba ver, se volvió de la noche a la mañana un personaje nacional en Colombia. La bajada de los pantalones frente a 500 estudiantes el 28 de octubre de 1993 (y luego en las pantallas de televisor de todo el país) no hizo al entonces rector de la Universidad Nacional famoso por la irreverencia con que le puso los pelos de punta a la academia tradicional. Eso se olvida en unos días. La bajada de los pantalones dijo lo que mil palabras no podían expresar. De los chiflidos que no lo dejaban hablar, los estudiantes pasaron a escuchar atentamente su charla sobre cómo el arte afecta la cultura. Con un solo gesto creó un nuevo marco de conversación. Mockus no es un político normal. No saluda a todo el mundo, no se acuerda de nombres. Sus discursos no seducen multitudes, y piensa mucho antes de hablar. Sus ideas son tan abstractas que no las entiende cualquiera. Sorprende, al conocerlo en persona, su timidez. Pero a pesar...