Mirando de reojo al cielo, los pequineses cuentan los días que faltan para la inauguración de los Juegos Olímpicos, que se abren este viernes. No en vano, el principal rival a batir en Pekín 2008 será la contaminación, el mayor problema de esta congestionada megalópolis de 16 millones de habitantes que suele estar cubierta por una espesa capa de niebla gris que impide que se vea el sol. Sin embargo, las drásticas medidas puestas en marcha por el Gobierno parecen estar surtiendo efecto y, durante los últimos días, se ha disipado dicha neblina y ha aparecido sobre la ciudad un inusual cielo azul que ha sorprendido a sus habitantes. Algo que parecía imposible hace un mes, como ver nubes blancas y un sol radiante en Pekín, se está convirtiendo poco a poco en una realidad, aunque este milagro pende de un hilo no sólo por la polución, sino también por la particular meteorología de la capital china. El problema es que, si no llueve o no sopla viento, vuelve a concentrarse sobre la ciudad una ...