El pasado domingo 17 de febrero, el arzobispado de México demostró la apabullante impopularidad de su reclamo antiabortista que busca encarcelar a las mujeres que aborten, a lo que le llama “la defensa de la vida”. A pesar de que Norberto Rivera, con todas sus mañas,su poder económico y su influencia política estuvo promoviendo una concentración antiabortista en la ciudad de México, el evento fracasó totalmente ante la indiferencia de la sociedad hacia los reclamos inquisitoriales de la Iglesia. A la hora indicada se presentaron sólo unas decenas de personas, cantidad que pasado el mediodía apenas llegaba a los trescientos participantes, ampliamente superados en número por los paseantes, turistas, comerciantes, policías y ciclistas que transitaban por sus actividades en esa parte de la ciudad. Los pocos participantes, que vestían de blanco y rojo, incluían monjas y religiosos, algunos grupos parroquiales y organizaciones conservadoras como Caballeros de Colón, Vifac (Vida y Familia), g...