Ir al contenido principal

Entradas

La ciudad no es un supermercado

Cada estante en el supermercado tiene cierta cantidad de productos para ser elegidos libremente por los compradores, paulatinamente, habrá más de los productos que más se venden y los que se venden menos ocuparán menos espacio. La oferta y la demanda determinan el aspecto de una estantería comercial o de un aparador haciendo más funcional el proceso de compra de un consumidor. Pero para la ciudad no funciona igual. Los hábitos de consumo de los habitantes, no pueden, ni deben ser determinantes para el desarrollo de las soluciones. Por ejemplo la distribución del agua. Por un lado, es prioritario que todos los habitantes de la ciudad tengan agua; por el otro, no se puede garantizar a todos consumir cualquier cantidad de un recurso finito. La política que determine la distribución del liquido debe contemplar minimizar el consumo de un bien que es fundamental para todos, y no porque aumente la demanda per cápita de agua deberíamos simplemente aumentar el volum...

La mejor ciudad

Lo primero que hice al llegar a Medellín fue preguntarle al taxista ¿qué ciudad es más bonita, Bogotá o Medellín? La respuesta fue inmediata: Medellín es la mejor ciudad para vivir en Latinoamérica. Y no sólo lo dice el taxista, la respuesta es abrumadoramente similar en cada interacción con habitantes de la ciudad, de todos los estratos sociales. A pesar de las dificultades presupuestales que enfrentan las ciudades en países en desarrollo -como Guadalajara- algunas han logrado políticas públicas exitosas que logran mejorar efectivamente las plataformas de desarrollo de sus habitantes y sus condiciones urbanas. Pero ¿cómo? ¿Mágicamente aparece un líder capaz de transformar estas ciudades en entidades más equitativas, sustentables y aptas para la felicidad? De alguna manera, algo que comparten las ciudades que han logrado transformaciones urbanas significativas es justamente ese deseo de sus ciudadanos de convertirse en algo mejor como ciudad, como grupo soc...

Reducir la velocidad

Durante el siglo pasado, las tecnologías y la disponibilidad de energía barata provocaron un incremento en la velocidad con la que hacemos las cosas. Nuestros sentidos han venido siendo abrumados por la velocidad a la que vemos el mundo pasar sin ser conscientes completamente de qué tan rápido cambian las cosas. Nos educaron, equivocadamente, para siempre tener prisa y nunca detenernos a deleitarnos con la vida diaria a un ritmo más bien humano. Los fabricantes luchan por producir el auto más innecesariamente veloz, y digo innecesariamente porque la velocidad promedio a la que un automóvil se desplaza en territorio urbano suele ser menor al de una bicicleta, ya que las calles en la mayoría de las ciudades del mundo suelen estar congestionadas por otros automóviles vendidos bajo el estigma retórico de la velocidad. La realidad es que ahora somos más lentos que nunca y además tenemos que sufrir todas las externalidades de un tráfico pesado y congestionado; su...

Crisis de movilidad

A partir de los lamentables sucesos de la semana pasada en que un autobús arrolló a los transeúntes que esperaban afuera de la prepa 10, se han dicho muchas cosas sobre el transporte en la ciudad y, aunque una parte importante responde solamente a intereses de tipo político-electoral, los comentarios más certeros coinciden en denunciar la evidente crisis por la que atraviesa el modelo de transporte en la ciudad. Hemos tocado fondo.  Esta crisis revela un consenso social en la necesidad de transformar prácticamente todo lo relacionado a movilidad. Ya no hay, ni habrá discursos que puedan retrasar o adormecer la demanda social.  Transformar el modelo implica revisar con firmeza concesión por concesión, no pretendiendo buscar las unidades que incumplen con los mínimos de calidad, sino retirando radicalmente concesiones y renovando exclusivamente a aquellas que en verdad puedan otorgar un servicio de altos estándares.  Transformar el modelo implica orientar...

Ciudad sedentaria

Las últimas décadas, en las que la modernidad impuso la prioridad del uso del automóvil como símbolo de status y progreso; no solo han hecho estragos en las ciudades del mundo modificando su calidad ambiental, secuestrando el espacio público habitable, reduciendo la eficiencia con la que las personas se desplazan de un lugar a otro, e imponiéndole grandes cargas presupuestales a los gobiernos para edificar la costosísima infraestructura necesaria para la circulación de carros; además la aparición de automóvil, sumado a otras condiciones de la era moderna, ha provocado otro problema de salud pública: el sedentarismo.  La ausencia de actividad física en la vida moderna es responsable en gran medida de la propensión a la obesidad, de gran parte de los problemas cardiacos, de los incrementos de la acumulación de colesterol, de problemas óseos que van desde dolores de espalda hasta osteoporosis, de problemas digestivos y de problemas de tipo muscular.  Todas estas en...

Una red de vías ciclistas

Hasta ahora parece que nadie ha medido las inmensas ventajas de consolidar un sistema que propicie los viajes ciclistas en Guadalajara. Elevar el porcentaje de desplazamientos en bici en solo 4 o 5 puntos porcentuales significan enormes cantidades de contaminantes menos en la atmosfera, una reducción significativa en gastos de salud pública disminuyendo padecimientos producto del sedentarismo, mayor eficiencia en el flujo de calles y avenidas al reducir los problemas de congestión, un menor gasto en movilidad de la población y el consecuente ahorro energético, apropiamiento del espacio público por parte del ciudadano con el consecuente fortalecimiento de sus rasgos de identidad y pertenencia y, en suma, un incremento en las condiciones de bienestar de la población en general. Pero ¿cómo logramos incrementar los viajes en bici? Guadalajara tiene las condiciones ideales para convertirse en una ciudad ciclista: una serie de organizaciones promotoras del tem...

La ciudad es de todos

Una democracia está obligada como tal a otorgar a los ciudadanos condiciones de equidad que permitan su desarrollo. Ese es el punto central de un sistema democrático. Establecer diferencias es característico de monarquías, donde una clase superior supone tener derechos divinos sobre los demás o de regímenes totalitarios en los que unos se imponen a los otros. El siglo XX significó grandes avances en materia de equidad. Estados Unidos, por ejemplo, vivió una revolución en torno a los derechos civiles, principalmente de los afroamericanos, en los años sesenta. El mundo derrotó la segregación racial de la Alemania hitleriana o del apartheid sudafricano. Las mujeres han dado grandes brincos en el reconocimiento de sus derechos en grandes partes del mundo. Cada vez más y en más lugares del mundo se reconoce el derecho de los homosexuales a llevar una vida normal y obtener respeto a su preferencia. En México, y más especifico en Guadalajara, los mecanismos de dis...