Ir al contenido principal

Entradas

Hacia un cambio de paradigma

Habitualmente el tomador de decisiones o diseñador de la infraestructura vial suele considerar para efectos de análisis del problema por resolver, todos los factores que afectan o podrían afectar a la posible solución de la manera más razonable posible. De entre estos factores, la sobrepoblación de automóviles y los problemas derivados de esta; demanda de estacionamiento, falta de cultura vial o malos hábitos; suelen jugar un papel fundamental. Bajo las premisas de demanda de tráfico o bien de resignación ante la ausencia de cultura vial tan común en nuestra sociedad, el diseño de un cruce peatonal suele terminar siendo un puente que, si bien puede ser justificado en términos de la seguridad que otorga al peatón, ejerce una forma de discriminación entre diferentes medios de desplazamiento otorgando ventaja, invariablemente, al automóvil. No sería posible, por ejemplo, concebir un carril confinado de uso exclusivo para el transporte público si solo se toman en cu...

Hacia una ciudad ciclista

Pocas ciudades en el mundo han visto movimientos tan consistentes a favor de una movilidad no motorizada como Guadalajara. El movimiento ciclista ha mantenido en la agenda pública, como nadie, el sueño de contar con una ciudad que promueva los desplazamientos alternativos al automóvil. A pesar de todos estos años de activación ciudadana, de paseos ciclistas, de oposición al desarrollo de más infraestructura automotriz y el costo que implica, de gestión e incluso de propuestas provenientes de la ciudadanía, nada ha ocurrido. La ciudad sigue siendo inhóspita para el peatón y el ciclista, y las condiciones siguen estimulando el aumento de automóviles en un círculo vicioso que parece no tener fin. Por alguna razón ninguna autoridad ha sido capaz de entender el potencial de, por ejemplo, contar con una red ciclista que no solo mejoraría las condiciones de desplazamiento de los ciclistas urbanos, sino que estimularía automáticamente a muchísimas personas a sustituir ...

Desincentivar cobrando

Nadie, en su sano juicio, organizará una gran manifestación para exigir que se vuelva a implementar el pago de tenencia anual a vehículos automotores. Este impuesto sesentero implementado en relación al valor de la propiedad; como el predial; es de los más odiados por la ciudadanía.  Con la lógica prevaleciente de búsqueda de popularidad, toda la clase política local suele homogeneizarse en torno al tema. La tenencia fue derogada en Jalisco y ahora es más barato poseer un automóvil y realizar los trayectos habituales en él. Pero que una ciudad pretenda apostar por la movilidad en auto y que además lo haga subsidiando el costo que esto implica, es por lo menos, suicida. Todo apunta a que una gran parte de la calidad de vida que ofrece nuestra ciudad depende de qué tanto logremos reducir la cantidad de autos circulando en las calles y esto implica reestructurar las cosas de manera que logremos desincentivar, efectivamente, el uso del vehículo particular....

Imagina tu barrio

Hagamos un ejercicio de mera imaginación.  Imagina tu barrio; o colonia, que es lo mismo sólo revolcado por el marketing de especuladores inmobiliarios del siglo pasado; albergando usos de suelo mixtos, que permitan desarrollos habitacionales de mayor densidad, usos comerciales y de servicios, e incluso, algunos usos industriales de bajo impacto.  Imagina que tu barrio te ofreciera; a una proximidad extrema y caminable; la escuela, el trabajo, la recreación y algún punto de venta de todos los artículos o servicios de primera necesidad. Imagina banquetas amplias, arboladas y caminables, con una serie de negocios al pie que empujan una economía vibrante y sólida sostenida únicamente por el consumo de los mismos vecinos y que ofrece productos hechos en el mismo barrio.  Imagina calles casi despobladas de automóviles y ruido, pero llenas de gente caminando a realizar sus actividades diarias. Imagina el espacio público habitado constantemente y l...

Un tren para los autos

Transitar hacia una movilidad sustentable implica concebir la mejora del sistema de transporte público, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para transformar los hábitos de la comunidad y reducir la cantidad de automóviles en las calles sustituyendo viajes en automóvil por viajes eficientes.  Esto implica concebir una política integral de transporte que además de crear alternativas eficientes al auto, reduzca, paulatinamente, los privilegios de los que goza. Implica, entre otras cosas, reducir la capacidad vial de las calles. Por extraño que parezca, es la única manera que ha demostrado, en diferentes partes del mundo, reducir los problemas de congestión vial. El corredor diagonal por el que se plantea construir una nueva línea de Tren Ligero tiene una longitud de 21 kilómetros que, si se hiciera por superficie, como la mayor parte de la línea 1, tendría un costo total aproximado de 4,400 millones de pesos, cuatro veces el costo del Macrobús qu...

Los vidrios ya estaban rotos

Basta caminar por casi cualquier banqueta de la ciudad para darse cuenta de la poca importancia que nuestra sociedad otorga a la ley. Las banquetas siempre están invadidas por autos y sólo pocos ciudadanos se atreven a recriminar el acto al automovilista, la inmensa mayoría suele tolerar la infracción como si se tratara de un acto de mera descortesía. No lo es. Pero los autos en la banqueta son sólo la base de toda una cadena de profundas irregularidades de una sociedad que francamente tolera el abuso sistemático de unos contra otros. Así se trate del vertedero de contaminantes en un río, de la quema de bosques para ejecutar desarrollos inmobiliarios, de abusos policiacos en contra de ciudadanos ejerciendo su derecho al uso de la calle y su libertad de expresión o del despliegue de las fuerzas militares desatando una guerra sangrienta que lleva 80 mil muertos y ha normalizado las imágenes de violencia en el imaginario colectivo. No parece, o al menos yo no l...

Metrópoli bicicletera

La manera más rápida y eficiente de moverse en la ciudad es hacerlo a bordo de una bicicleta. Eso quedó de manifiesto en el desafío modal recién llevado a cabo en Guadalajara promovido por la bicired: en igualdad de condiciones las bicicletas superaron los tiempos de traslado de motocicletas, automóviles y usuarios del transporte público, a un costo menor. Lograr una ciudad en la que más personas decidan realizar sus trayectos en bicicleta derivaría en automático en un aumento beneficioso en decenas de indicadores de calidad de vida, de competitividad y ambientales.  Pero ¿cómo logramos incrementar los viajes en bicicleta? Las primeras respuestas deberían ser el impulso a una cultura vial de respeto entre usuarios de la calle y el desarrollo de la infraestructura ciclista apropiada, pero además, el ciudadano común necesita tener un mecanismo que incentive la primera experiencia. En ese campo, los sistemas de préstamo público de bicicletas han demost...